Procedente de un depósito natural en el norte de Europa, un producto reconocido por sus múltiples usos: cosmética, agricultura, tratamientos curas. La famosa sal de Epsom se conoce desde hace varios siglos por proporcionar relajación muscular, relajación y vitalidad a la piel. También es muy conocido por sus muchos otros usos: se aprecia como exfoliante en la higiene familiar, en la agricultura, aporta azufre y magnesio a las plantas.
Composición:
100% sulfato de magnesio heptahidratado. Sulfato de magnesio: 49,1%, Agua: 50,9%, Sodio: 40 mg / kg (residuo), Potasio: 230 mg / kg (residuo), Calcio: 60 mg / kg (residuo), Cloro: 80 mg / kg (residuo). INCI: sulfato de magnesio.
No testado en animales.
No Contiene aceites minerales derivados del petróleo.
Sin conservantes, colorantes ni perfumes sintéticos.
Producto certificado por la BDIH